Oiartzun

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Oiartzun

En el precioso valle que forma el río Oarso, queda enclavada la localidad de Oiartzun, a tan sólo unos kilómetros de la capital de Gipuzkoa, Donostia. Sus términos ascienden en altitud según se acercan a los límites con Nafarroa. Aquí se sitúan las Peñas de Aia, pertenecientes a las estribaciones más antiguas de Gipuzkoa.
Oiartzun alcanzó el título de Villa con Alfonso VIII de Castilla, entre 1.200 y 1.214. A pesar de ello, siguió dependiendo de Rentería, con quien mantuvo numerosas disputas por su deseada separación. Esta se logró con Juana la Loca, en el año 1.505.
Los restos encontrados en la Cueva de Torre, confirman la existencia de pobladores miles de años antes de Cristo. Posteriores, de la Edad del Hierro (primer milenio antes de Cristo) son los numerosos cromiechs hallados en ella. En los inicios de nuestra era se sitúan la estela funeraria de Andrearriaga y las minas de Arditurri, dando fe de la presencia romana en el municipio.
En el pequeño casco urbano de la localidad, sobresale la Iglesia Parroquial de San Esteban, edificio gótico de una sóla nave, construido en el siglo XVI. Posee un retablo de Juan Huici del siglo XVII, mientras que la Sillería del coro se debe a dos tallistas del pueblo. En el centro de la plaza se sitúa la Casa Consistorial, realizada, en 1.686, por Nicolás Zumeta. Consta de dos plantas, situándose en la segunda dos escudos del Valle.
Otros elementos arquitectónicos de interés son la Ermita de San Juan, del siglo XVI, la Ermita de Ozenziyo, la Casa-Torre de Iturrioz, y los Palacios de Agerre y Arroteberri. Obligada visita la constituyen las Peñas de Aia, con el collado de Aritxtulegi a sus pies.





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